Cuando se hacen críticas, también debe existir espacio para reconocer los gestos que van en la buena dirección. Y en este caso, creemos que es justo hacerlo.
En un reciente reportaje publicado por El Periódico (o que puedes descargar en PDF aquí), se aborda uno de los grandes retos urbanísticos que siguen afectando a numerosos municipios catalanes: la existencia de urbanizaciones construidas hace décadas que todavía presentan carencias graves en servicios esenciales como el alcantarillado, el asfaltado o el alumbrado.
Entre los municipios mencionados aparece también Corbera de Llobregat, y lo hace con una idea que consideramos importante destacar: el Ayuntamiento de Corbera, representado por su alcaldesa Rosa Boladeras, reconoce públicamente la magnitud de este problema y valora positivamente el apoyo institucional para poder abordarlo.
Según recoge el artículo, la alcaldesa define esta situación como “un reto mayúsculo de país” y considera una “gran noticia” el apoyo del Govern para afrontar este problema estructural.
Reconocer el problema es el primer paso
No se trata, por tanto, de una cuestión menor ni de un caso aislado. Hablamos de una realidad que afecta a miles de personas y que se arrastra desde hace décadas en muchos municipios de Catalunya. Y precisamente por eso, creemos que es importante reconocer cuando una institución pública admite con claridad la dimensión del problema y la necesidad de buscar soluciones más amplias, más realistas y más justas.
Desde el Grupo de Vecinos de Santa Maria de l’Avall creemos que la coherencia exige mantener una posición clara y equilibrada. Cuando consideramos que determinadas decisiones o planteamientos no benefician suficientemente a los vecinos, lo decimos. Pero cuando el Ayuntamiento se alinea con la necesidad de buscar soluciones más justas y de mayor alcance institucional, también creemos que debe reconocerse.
Y eso es precisamente lo que queremos hacer hoy.
Nos parece positivo que el Ayuntamiento de Corbera haya expresado públicamente que el problema de las urbanizaciones requiere apoyo, cambios normativos y una mirada de país. Esa posición va en la dirección de lo que muchos vecinos llevan tiempo reclamando: que una cuestión de esta magnitud no puede resolverse descargando todo el peso económico sobre las familias afectadas.
Esa misma preocupación ya estaba presente en los dos artículos que hemos publicado anteriormente sobre Santa Maria de l’Avall, en los que se planteaban preguntas legítimas sobre la estrategia seguida hasta ahora y sobre la necesidad de explorar alternativas más viables para los vecinos.
Santa Maria de l’Avall sigue necesitando respuestas
Este reconocimiento institucional, sin embargo, no elimina la preocupación que sigue existiendo entre muchos vecinos de Santa Maria de l’Avall. Nuestro caso continúa necesitando claridad, diálogo y una estrategia que tenga en cuenta tanto la viabilidad técnica como la realidad económica de quienes viven aquí.
En las últimas semanas se ha planteado en nuestra urbanización un debate muy sensible sobre el futuro del proyecto de urbanización y sobre el coste que podría recaer sobre los propietarios. Precisamente por eso, este nuevo posicionamiento público del Ayuntamiento resulta aún más relevante.
Si el propio consistorio reconoce que estamos ante un problema estructural, amplio y compartido con muchos otros municipios, entonces lo razonable es que ese reconocimiento se traduzca también en más información, más diálogo y más voluntad de explorar soluciones viables para Santa Maria de l’Avall.
- Soluciones que tengan en cuenta la realidad económica de los vecinos.
- Soluciones que aprovechen los posibles cambios normativos y apoyos institucionales.
- Soluciones que no partan de la idea de que toda la carga debe recaer exclusivamente en los propietarios.
Un paso que merece ser valorado
A veces, en contextos de tensión o desacuerdo, se corre el riesgo de convertir cualquier gesto institucional en motivo de confrontación. Nosotros creemos que no debe ser así.
Creemos que reconocer públicamente el problema de las urbanizaciones y defender la necesidad de soluciones más justas para los vecinos es un paso importante. Y por ello consideramos justo agradecer que el Ayuntamiento de Corbera, a través de su alcaldesa Rosa Boladeras, haya contribuido a situar este debate donde corresponde: en el ámbito de las soluciones colectivas y no únicamente en el de las cargas individuales.
Ojalá este reconocimiento sirva también para abrir una etapa de diálogo más constructiva sobre el futuro de Santa Maria de l’Avall.
Y porque cuando hablamos del futuro de nuestras urbanizaciones, de lo que se trata no es de ganar un debate, sino de encontrar caminos razonables para avanzar sin dejar a nadie atrás.